Comparo transacciones seleccionadas en ambos sistemas y localizo dónde divergen cantidades, valores, identificadores o fechas de contabilización. El resultado muestra si debe cambiar el mapeo, los tiempos o la lógica de conciliación.
Sigo un webhook desde la carga y la confirmación hasta las colas, tareas y escrituras posteriores. Una respuesta correcta solo cuenta cuando también puede verificarse el estado requerido en el destino.
Las marcas de tiempo, los identificadores de correlación y las reglas de duplicados muestran si el problema real es la planificación, la idempotencia o el orden. Los fallos representativos se convierten en pruebas repetibles.
Defino la fuente autorizada para cada campo y estado importante y sigo su transformación en los informes. Las discrepancias se resuelven mediante reglas explícitas, no con debates y correcciones manuales.
Los registros corregidos suelen revelar el control que falta. Convierto las soluciones provisionales repetidas en un proceso definido de validación, reintento o excepción, con evidencia de que cierra la brecha original.
Defino quién detecta, clasifica, corrige y cierra cada excepción entre TI, socios y operaciones. Unos derechos de decisión claros evitan que los errores desaparezcan entre equipos o contratos.